Laura
Escritora y creadora de contenido
Hay momentos que no planeas, que simplemente te pasan. Esta es la historia de una noche de bachata en el Parque Central que me recordó por qué amo tanto a mi ciudad.
La noche que San Juan me hizo llorar de orgullo
No siempre los mejores momentos son los que uno planea.
Era un martes por la noche, hace unos meses. Había ido al Parque Central a caminar, a despejar la cabeza después de un día largo de trabajo. La noche estaba fresca, con esa brisa del sur que solo existe aquí.
Un concierto improvisado
De repente, un grupo de músicos locales apareció con guitarras, güiras y maracas. Sin aviso, sin entrada, sin luces de escenario. Solo se sentaron en los bancos del parque y empezaron a tocar.
Bachata. La bachata más genuina que he escuchado en mi vida.
Lo que pasó después
En cinco minutos, había como cincuenta personas alrededor. Familias, parejas, viejitos, niños. Nadie se conocía entre sí, pero todos estaban ahí, juntos, escuchando.
Una señora mayor le tomó la mano a su esposo y lo invitó a bailar. Él se resistió un poco, con esa timidez masculina sanjuanera, pero al final cedió. Y bailaron ahí, en el parque, como si fueran los únicos dos en el mundo.
Yo me senté en un banco y, sin darme cuenta, se me llenaron los ojos de lágrimas.
Por qué cuento esta historia
Porque a veces olvidamos lo que tenemos. Nos distraemos con lo que falta, con lo que podría ser mejor, con comparar nuestra ciudad con otras.
Pero hay momentos como ese martes en el parque que te recuerdan que San Juan tiene algo que no se compra ni se construye: alma.
Eso es lo que quiero que este portal celebre. El alma de San Juan.
Recibe San Juan en tu correo
Suscríbete al newsletter de Laura. Sin spam, solo lo mejor de San Juan cada semana.